¿Socializamos pérdidas?

Encaramos el jueves y aún espero la llamada de Banif dando cuenta de como ha pensado compensar el perjuicio causado vendiendo los bonos de Lehman Bros. Vaya por Dios, lo han hecho otra vez, lo de la semana pasada fue sólo un bulo lanzado con la intención de rebajar la presión sobre los tontines de Banif y especialmente sobre Ese Gran Banco mientras llegaba la fecha talismán, martes 28 de octubre, presentación de resultados hasta septiembre, que han sido fastuosos, o tal vez no tanto. Ovaciones, algarabía, sesudos artículos, tremenda cobertura en los periódicos y las teles, y los agoreros y envidiosos, chafados, se aproxima el momento de ajustar cuentas.

Curiosamente hoy estuve hablando con un buen amigo, bien o muy bien relacionado y con acceso a información generalmente veraz y en ocasiones exclusiva (y excesiva para mi gusto un tanto paleto), y me contó un chascarrillo para pasar el rato, no sin antes recalcar que era un rumor, mejor dicho, un rumor repugnante y malintencionado, casi con toda seguridad falso y desde luego, a la vista de las últimas noticias, de todo punto inverosímil. Sin embargo como este buen amigo estaba al corriente de mis cuitas con Banif, se atrevía a trasladármelo para ilustrarme sobre que mala es la gente. Desde luego si alguien pregunta él no ha sido, semejante majadería no puede salir de la boca de una persona sensata y con dos dedos de frente, y el que dijera lo contrario sería un malandrín y un mentiroso colosal. Básicamente venía a decirme que la gentuza arrabalera atribuye la falta de noticias de Banif a que aún quedan algunos flecos por cerrar en el acuerdo entre un gobierno casi occidental y Ese Gran Banco (impulsor de la medida en aquella reunión que nadie entendió, la de la clamorosa ausencia) para comprar los famosos activos (nada de toxicidad, primera calidad, auténticas oportunidades para un erario), porque los tóxicos, los malos, son cosas de anglosajones y ese tipo de calaña y no existen en el país del gobierno casi occidental, luz y guía del sistema financiero internacional porque nadie los ha distribuido (al parecer el motivo de tan preclara medida era la incomprensión sobre su operativa –sic-). Cuando se cierre el acuerdo (que incluirá las medidas pertinentes para que los ciudadanos corrientes sigan en la ignorancia sobre su propia existencia y consecuencias para su bolsillo o mejor, para el de sus hijos o nietos) habrá llegado el momento de cerrar el enojoso asunto que nos ocupa y podrá seguir el negocio, viento en popa, sin pensar demasiado sobre lo ocurrido, o directamente haciendo como que no ha pasado nada. Es desde luego, una historia descabellada, un rumor absurdo que, oh casualidad o causalidad, explica las crípticas referencias de algunos a lo inadmisible de “socializar las pérdidas”. Disculpad lo que sigue: sóis todos unos imbéciles y unos pringados, y yo el más imbécil y el más pringado. Hasta la siguiente.

Paco

2 pensamientos sobre “¿Socializamos pérdidas?”

  1. A pesar de lo críptico de tu comunicado, creo que no estaría nada mal esa solución, injusta para el erario y harto positiva para los pringados e imbéciles como nosotros.
    Un abrazo
    Fernando

  2. No será tan críptico cuando lo has cazado a la primera. Es verdad, para nosotros sería fetén, pero me parece que a los imbéciles y pringados del mundo no nos pasan cosas así, la condición requiere que nos pisen unas cuantas veces y después se rían los de las botas de pisar. Una faena, pero qué le vamos a hacer más allá de quejarnos y renegar de nuestra mala suerte.
    Otro abrazo para ti.
    Paco

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